Cada otoño me pasa algo parecido, comienzo a hacer balance de los meses anteriores, me propongo metas, analizo mis esfuerzos y mis logros.
Para mí el nuevo año comienza cuando acaba el verano; cuando las hojas empiezan a oscurecerse y bailan sobre mi cabeza hacia saber qué musgoso rincón. Cuando el aire comienza a cargarse de humedad y el vello se me eriza en los brazos; cuando la piel, ahora sí, anhela su ración anual de salitre, y los granos de arena ansían pasearse por mis pestañas y mis cejas.
Hace ya más de diez años que dejé de regirme por los años académicos, así que no sé si estas manías me vienen porque el Otoño es, sin duda, mi estación favorita, seguramente porque no me gustan los extremos y porque los colores otoñales me vivifican.
Es por eso que este año estoy enfadada con el sol..que no termina de abandonarnos, porque sé que todas las buenas noticias que recibí al final de verano, sólo podrán cuajar cuando por fin empiece el otoño. Estoy segura que todo cambiará cuando la sutil neblina avance certera hacia la costa y la leve llovizna moje los párpados que, radiantes, esperan la lluvia vueltos hacia el cielo...
martes, 21 de septiembre de 2010
jueves, 2 de septiembre de 2010

Y es cuando la luna ilumina el triste hueco del cielo en el que anidan mis estrellas,
cuando tu presencia vuelve a mí como volátil ave ya extinguida.
Cuando el maléfico duende de verrugosas mejillas y pelo enredado esconde su aviesa mirada entre los juncos del pantano,
y el hada ansiosa hunde su poderosa dentadura en el frágil pescuezo de algún animal nocturno.
Cuando los cárabos se llaman unos a otros con su ulular triste y eterno y comentan las actividades propias del mortuorio.
Cuando los humanos prefieren la oscuridad y el sueño eterno al brillante resplandor del astro sol;
cuando los felinos planean a sus anchas sus travesuras sobre sus dominios, que entonces son eternos e inabarcables.
Cuando el infierno se inmiscuye en lo terrenal,
en esa breve milésima en la que daría mi alma por no seguir como siempre
y seguir como hasta ahora.
En ese insustancial instante,
pienso en ti,
y tú eres yo.