Paseaba distraída entre la multitud, fisgando por encima los lomos de los libros, con los sentidos saturados por el barullo, la música y los aromas de la feria. De vez en cuando levantaba la vista y me fijaba en la gente a mi alrededor, en los canis con look cristiano-ronaldo, en los surfer de vestimenta pija, en los negros altísimos con pantalones g-star, en los gitanos de negro y oro, y no veía más que clichés y tios sin atractivo ninguno. Decidí entonces dejar de fijarme en el género masculino y dedicarme por entero a los expositores de libros y cómics. Me acerqué a uno de los stands y, al ir a coger uno de los libros (más bien un fanzine subversivo de lucha obrera), mis dedos rozaron accidentalmente la mano de quien estaba a mi lado. Un relámpago instántaneo sacudió mi cuerpo y todo el vello de mi brazo tornó a erizarse. Y cuando me volví a comprobar quién era el sujeto que había provocado tal reacción en todo mi ser...madredelamorhermoso...no me lo podía creer! había encontrado por fin La Perfección!

Era un vikingo de más de unmetronoventa, de esos a los que dejarías que quemara tu casa, matara a tu ganado y te raptara con ánimo libidinoso. Un gigante de piel pálida, coleta morena, nariz aguileña, cejas rectas y ojos hundidos. Un armario ropero de espaldas inabarcables y brazos musculosos surcados de venas y tatuajes. Un hombretón de vestimenta grunge, vaqueros roídos, camiseta de mercadillo y guerrera militar. En definitiva, un dios nórdico recién sacado de Valhalla a mi entera disposición. Pese a lo que podais pensar lo que más me apetecía en ese momento era volver a la infancia: acercarme a él, preguntarle que si quería jugar conmigo y dirigirnos juntos de la mano al arenero más cercano a revolcarnos un poco.
Todo esto se me pasó por la cabeza en tan sólo cinco segundos, los cinco segundos a cámara lenta más ralentizados que recuerdo. Sé que a Mi Vikingo no le pasó por alto mi escrutinio pues en esos cinco segundos su mirada pasó de la sorpresa a la divertida ironía como por arte de magia. 5 segundos. 5 benditos segundos en los que creí haber encontrado al actor principal de mis sueños lúbricos. 5 segundos de ilusión que se desvanecieron como por ensalmo en cuanto ese pedazo de tio abrió la boca y oí su voz, mezcla de la del rey y la de cañita brava. Un horror.
No sé si preferiría seguir como hasta ahora y encontrar más atractivo en las voces que en el físico de las personas, o haberme quedado sorda y seguir con la confianza de haber encontrado al Hombre Perfecto.
