jueves, 2 de septiembre de 2010

 




Y es cuando la luna ilumina el triste hueco del cielo en el que anidan mis estrellas,
cuando tu presencia vuelve a mí como volátil ave ya extinguida.
Cuando el maléfico duende de verrugosas mejillas y pelo enredado esconde su aviesa mirada entre los juncos del pantano,
y el hada ansiosa hunde su poderosa dentadura en el frágil pescuezo de algún animal nocturno.
Cuando los cárabos se llaman unos a otros con su ulular triste y eterno y comentan las actividades propias del mortuorio.
Cuando los humanos prefieren la oscuridad y el sueño eterno al brillante resplandor del astro sol;
cuando los felinos planean a sus anchas sus travesuras sobre sus dominios, que entonces son eternos e inabarcables.
Cuando el infierno se inmiscuye en lo terrenal,
en esa breve milésima en la que daría mi alma por no seguir como siempre
y seguir como hasta ahora.
En ese insustancial instante,
pienso en ti,
y tú eres yo.

2 comentarios:

Nausikä dijo...

Me gusta mucho, quien tuviera tanto vocabulario!! :P

Nausikä dijo...

quiero más!! esto está muerto... que le pasa a ambas alas del ícaro? Siempre hay alguna inspiración para alzar el vuelo...