99 Palabras

miércoles, 16 de junio de 2010

La web de Cercanías de Renfe convocó recientemente un concurso de relatos cortos. Se trataba de expresar, en 99 palabras, algo que estuviera relacionado con "el tránsito, el viaje, el movimiento hacia un destino".
Ícaro participó (al completo, con sus dos alas). También han participado Nausikä, cuyo Blog recomiendo seguir, y Vea, una amiga común.
Así pues, aquí están los relatos. Ninguno de ellos ha sido premiado... De los ganadores a mi me gusta únicamente el primer premio, creo que cualquiera de estos cuatro relatos se merece más el premio que los finalistas pero... para gustos los colores.


DE VUELTA


La luz ambarina de mis ojos rebotaba contra la ventanilla del tren, mientras el paisaje, conocido y antaño cotidiano, huía velozmente.
Bajé la vista hacia mis manos, años más viejas pero igual de ansiosas por acariciarte que la última vez que nos encontramos. Ellas recordaban mejor que yo cada línea de tu cara, cada surco de tu piel.
Descendí temblorosa y a lo lejos oí tu voz que sobresalía por encima del barullo del andén. Me giré con mi nombre aún suspendido en el aire, y la Felicidad, por fin, asomó tímidamente en mi alma.

Ala derecha de Ícaro





MAÑANA


Como cada mañana, desde hace semanas, la ve subir al tren. Puede oler su aroma desde su asiento, ver sus inquietos ojos leer. Al llegar a su parada, ella le pregunta "¿vas a salir?". Tras un amago de respuesta, agacha la cabeza y se aparta. La sonrisa y el "gracias" con que le obsequia es todo lo que necesita para afrontar el día.
Baja en la siguiente parada, prometiéndose que mañana si, mañana le dirá algo. Tiene dos horas para pensarlo antes de entrar al trabajo. Podría coger cualquiera de los trenes posteriores pero... entonces no la vería.

Ala izquierda de Ícaro





AUSENCIA


“El viaje ha finalizado. Por favor no se separen de sus pertenencias. Gracias” Indicó el altavoz del tren en el que me encontraba.
Desperté.
Todavía recordaba vagamente los borrones que se habían ido desdibujando en la ventanilla de mi asiento durante el viaje.
Aun soñoliento era feliz, iba a verla, a tocar su pelo negro y observar su tez nívea.
Salí del tren y el frío golpeó mi cara.
Miré los andenes.
Mi teléfono sonó. No era ella; otra voz me informaba del porqué de su ausencia, entonces comprendí que conviviríamos toda una vida. Su ausencia y yo.

Nausikä





VALIENTE DECISIÓN, INCIERTO DESTINO


Después de aquella tormenta, en la que los truenos salían de tus labios y lo único que me mojaba la cara eran mis lágrimas, me subí al primer tren. El orgullo de saber que hice lo correcto, no me produce ni un ápice de felicidad. Me aterran las cuatro horas de trayecto que pasaré arrepintiéndome de alejarme, las mañanas que no despertare a tu lado y los besos que no me darás, pero sé que debo irme lejos para que acabe este cuento sin final, porque te quiero, pero más me quiero yo.

Vea

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